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  • Poemas para mi novia extranjera disponible enu0026nbsp;ebook
  • 1980

Manual para seducir poetisas

  • La manera en que bailamos la milonga

    junio 7th, 2018


    Alicia Salinas
    Rosario, Argentina (2018)

    Poemas para mi novia extranjera (Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2015), nos sumerge en una atmósfera donde abundan las alusiones a personas concretas, lugares y hechos específicos. Aquí tallan los nombres propios, las singularidades antes que las generalidades y los hermetismos crípticos. Cuánto más se sepa sobre tales personajes, territorios y cosas, más nos envuelven los halos de esa atmósfera. Pero en todo caso nunca quedamos afuera: hay una invitación a conocer, a adentrarse al sustrato universal que se recrea desde el Río de la Plata. “Estética callejera le llaman a este balbuceo”, nos advierte el autor, Luis Pereira Severo (Paso de los Toros, Uruguay, 1956).
    La mujer, la novia, la amante, la ex, la que podría haber sido, la que no fue, son excusas para volver a hablar de los asuntos que obsesionan al poeta y que verificamos a lo largo de su obra. Se trata del relato de una vida desde los detalles, desde lo cotidiano, desde lo micro. Eso que quizás y seguramente pasa desapercibido para otros que lo experimentan y acaso lo sufren, pero que Pereira recoge y transforma en materia prima de su poesía. Claro, como resulta que lo personal es político, a través de lo que puede parecer pequeño entramos en los temas sociales, en lo colectivo. Ha de ser la manera en que las gentes sencillas construimos nuestra épica y somos parte de la historia. La manera en que bailamos la milonga.
    En otras palabras, el título del libro es una paradoja, ya que a partir del mundo privado que entraña un vínculo de noviazgo – y en concreto desde la evocación del amor y desde el desamor- aparecen y se abren paso la patria, la memoria, los compañeros, los maestros, el oficio. También su poemario anterior, Pabellón patrio, a pesar de la solemnidad y lo magno que sugiere su nombre nos invitaba a anclarnos en un registro de relatos íntimos, como se aclara desde la misma portada de aquel volumen.
    Pero no se trata sólo de discurrir acerca del qué sino sobre todo del cómo, de las formas de Poemas para mi novia extranjera. Entre ambos polos hay una continuidad, una correspondencia, un diálogo fecundo. En efecto, en un tono que no es el de una voz grandilocuente, Pereira intercala poemas que llevan título con otros que no, o con títulos que parecieran situarse al final del poema mismo, entre paréntesis. También puede decirse que ese último verso funciona como identidad del poema, en un libro que está dividido en serie pero carece de índice. Pereira es libre a la hora de usar o desechar las mayúsculas, los signos de puntuación, la cursiva, allí donde la norma indica otra cosa. Por otro lado es profuso en la utilización de signos tipográficos, por ejemplo para separar los versos de un poema, dentro de un verso para establecer una pausa o simplemente al final de un verso, a lo que se suma la disposición gráfica de algunos versos, estrofas, poemas.
    Todos gestos de irreverencia, que se registran no sólo en este uso del lenguaje sino en las tramas poetizadas, desde la inundación en un asentamiento a las bolsas del supermercado conservadas como recuerdo de una relación. Y allí reside la coherencia, en el lugar elegido para mirar, para contar, para decir(se), para filiarse o descentrarse. “No se trata de un mal sitio”, nos consuela en el último texto de la serie, que había iniciado con prólogo del gran poeta Alfredo Fressia. Quedamos a la espera de los futuros poemas que florecerán en ese sitio, de su mirada, de los nuevos pasos de milonga.

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  • LA MEMORIA COMO ACTO DE POSESIÓN

    mayo 13th, 2018
    En la sexta década de su vida y tras una media docena larga de volúmenes poéticos sobre sus espaldas, Luis Pereira Severo, nacido en Paso de los Toros, transitorio montevideano y fernandino de muchos años, propone una edición ampliada de “Poemas para mi novia extranjera” (Civiles Iletrados).
    Elbio Rodríguez Barilari, revista Relaciones, Mayo 2018


    Ya desde los ochentas, observadores desprejuiciados como los que escasean en el claustrofóbico mundillo literario uruguayo, habrían advertido la presencia de una voz mayor, sostenida, coherente, recatada e intensa al mismo tiempo.

    Hay un par de razones para que la obra de Pereira no haya alcanzado hasta ahora la visibilidad y el reconocimiento que se merece. Por un lado, la ubicación excéntrica de ese poeta que nunca ha sido ni obsecuente ni genuflexo ante los protocolos feudales del medio. Y por otro, el racismo corriente de la “intelligentsia” uruguayensis ante autores que no sean del todo blancos, como Pereira, como Macunaíma, como Víctor Cunha, como Elder Silva, como Julio Garategui. Un racismo que no por solapado y vergonzante ha sido menos injusto y miope.

    El extemporáneo Premio Nacional de Literatura que fue derramado sobre Pereira en 2017, tan merecido como inesperable, parece, por ahora, un extraño accidente, un error de cálculo del sistema.

    La poesía de Pereira, escéptica y dolida al mismo tiempo, escéptica por dolida, dotada de un sarcasmo a largo plazo digamos, constituye el tipo de comentario no servicial, no maniqueo, no tranquilizador en el plano ideológico que el establishment culturoso uruguayo, limitado a dos o tres órganos de prensa, un minúsculo ámbito académico y las direcciones de cultura de la IMM y del MEC, no suele acoger con benevolencia.

    Como muchos otros artistas de su generación, Pereira todavía batalla con la ruptura de sus sueños bolcheviques. Algunos sofocan esa batalla, la acallan. Otros se golpean el pecho y se declaran engañados, incluso estafados. Con coraje, Pereira elige la lucidez y la lealtad. Ni se llama a engaño sobre la quiebra de ese modelo, ni renuncia a la utopía traicionada por los comisarios soviéticos y vernáculos.

    En los 80’s, a la salida de la dictadura, me tocó dar junto con otros, como los mencionados Víctor Cunha y Macunaíma, una pelea desigual contra los comisarios culturales de la literatura nacional, comunistas, excomunistas, tupamaros y extupamaros que se adueñaron de la directiva de ASESUR, la Asociación de Escritores del Uruguay, y se pusieron a repartirse cargos y prebendas, mayormente viajes a Cuba, Checoslovaquia, Hungría, la URSS y alguna ocasional excursión a España, Argentina o Brasil.

    Nunca hubo duda de la lealtad de Pereira a aquéllos sueños rotos o en cuestión. Pero tampoco de su ética, de su condición “orejana” y anti-autoritaria. Mientras tanto los comisarios mandaban comunicados de prensa a “La Hora”, a “Brecha” y a “El País” adornándonos con adjetivos tan pintorescos como “agentes disolventes” y “divisionistas”, hablando de nuestros “fines oscuros” y declarándose en “estado de alerta”.

    Nuestra respuesta fue el humor, el ridículo, un panfleto literario llamado “El Boñato Ilustrado”, con eñe, y un ciclo de poesía en el boliche “Amarcord”, intitulado “Cultura de Miércoles” que duró dos años y por el cual pasó todo el mundo.

    Ante el arma del ridículo, los solemnes comisarios implodieron, como ocurre siempre. Hoy los comisarios ya casi no existen. Solamente existe ese pequeño núcleo feudal atrincherado en “páginas culturales” y en la burocracia. Y de nuestra parte, evolucionamos en lo que Lawrence Ferlinghetti ha bautizado como los urubeatniks.

    Los urubeatniks, como los beatniks originales, no formamos un grupo y nunca hemos querido ser un grupo. Somos gente con coincidencias generacionales, que hemos leído a los mismos poetas y escuchado a los mismos músicos, y que por algún motivo hemos elegido la intemperie en lugar de las certezas dogmáticas.

    Todavía están frescos el impacto y la tinta de “Ontheroadagain”, el más reciente libro de Macunaíma. Ahora se publica este volumen ampliado de Pereira y se anuncia la pronta aparición de libros de Elder Silva y Víctor Cunha. Me cabe el honor de ser el quinto Urubeatnik vivo, ya que el sexto sería Darnauchans, y soy el único no poeta, sino músico y prosista, el papel que le cupo a David Amram en la pandilla original, supongo.

    Mientras que “Ontheroadagain” es un libro deliberadamente beatnik y urubeatnik, de acuerdo a la naturaleza efusiva y a la estética estridentista de Macunaíma, lo de Pereira es más la contención, el recato, el cultivo de cierta distancia.

    Del Pereira temprano recuerdo su apego al exteriorismo de Ernesto Cardenal. Pero, hijos poéticos de Idea Vilariño, ni Pereira ni Elder Silva, los más cardenalistas de esta generación, han sido propensos a las formas extendidas que prefiere el vate nicaragüense.

    El exteriorismo de Cardenal y la importancia dada lo circunstancial que viene de la escuela beatnik, le sirven a Pereira para controlar la intensidad emocional del poema. No hay un flujo incontrolado de la conciencia, como en William Burroughs o lo más torrencial de Allen Ginsberg. En vez de eso hay mesura, recato y un ocasional, bien calculado zarpazo.

    Pereira finge aceptar una existencia módica:

    mi modelo es / pasar la noche / como el personaje de / una serie de tevé de / historias de hospital / mostrador de restorán barato / whisky con dos piedras de hielo / una picada de fiambre y / luego la tevé por cable / encendida / como ninguna.

    Excepto que no estamos seguros de que esa sea LA realidad, o una realidad copiada de la TV. El personaje en primera persona de Pereira se contempla vivir. Es un personaje auto-consciente, que vive en su cabeza tanto o más que en el mundo circundante. La poesía viene a compensar por la realidad que falta.

    La era de las dictaduras, de las torturas y encarcelamientos, de la represión y la censura son presencias recurrentes, un trauma histórico indeleble en la visión del personaje-poeta junto a la caída del Muro y la crisis del socialismo real.

    El mundo que describe es siempre austero, la solidaridad con los “pobres del mundo”, una constante. Una pobreza conmovedora y una ausencia de cualquier riqueza, ostentación y a veces pareciera que hasta desprovista de cualquier necesidad material.

    Las riquezas, lo que se vive como un valor, una adquisición, son la poesía, la música, y el amor nunca explícito, nunca explosivo, muchas veces postergado o perdido.

    Es una poesía de la memoria ¿cuál no lo es? Pero lo que en otras voces poéticas se refleja como pérdida, como vacío o como nostalgia, en Pereira parece ser exactamente lo opuesto, la memoria como posesión. Solamente se posee auténticamente aquello que uno es capaz de recordar y evocar. 

    En ese sentido, la de Pereira no resulta una poesía melancólica, que mitologice la pérdida, sino una poesía que atesora y recuenta esas memorias.

    Una diferencia esencial, que separa a Pereira de los precedentes beatniks y exterioristas por igual, es que a través de un largo proceso de aprendizaje y refinamiento, se ha convertido en un maestro del poema con vuelta de tuerca. Esto es, el poema que describe o evoca, muchas veces con un aire casual, para que solamente al final se produzca la revelación, muchas veces en una sola línea que cambia todo el sentido de lo ya dicho y que obliga a releer el poema hacia atrás.

    A veces la vuelta de tuerca apela a la ironía, es éste un poeta que insiste en desacralizar al poeta como “sufridor”, lo cual se agradece doblemente cuando tantas veces la supuesta poesía actual nos coloca ante patéticas descargas de auto conmiseración, donde claramente se confunde poesía con catarsis y terapia. 

    El estoicismo pereiriano, muy acertadamente señalado por Alfredo Fressia en su excelente prólogo, es sin duda una de las virtudes del libro. Lejos de contemplar a un Narciso herido regodeándose en su dolor, nos topamos con un poeta que mira a la historia, la colectiva y la personal, cara a cara y con un rictus irónico. Después de todo, el autor sabe, y sabemos nosotros, que “hay poemas de Gullar o Zurita en las mesas de liquidación”. No nos tomemos tan en serio, que al final, es sólo poesía.

    En ocasiones el humor se encrespa, de la ironía al sarcasmo, como en las líneas con las que azuza a ciertos reseñistas del medio criollo:

    torturemos doncellas, poeta/ confundamos a nuestros biógrafos/ compartamos musa, poeta/ provoquemos a Ciancio, Brando, Rosario/ Larre Borges.

    Sus afinidades y amistades poéticas incluyen desde Hans Magnus Enzensberger hasta el peruano Antonio Cisneros, desde los mencionados Ferreira Gullar y Raúl Zurita, hasta Washington Benavídes y sus co-generacionales y co-urubeatniks Macunaíma, Elder Silva y Víctor Cunha. 

    Las deudas literarias están pagas desde hace rato, las influencias, digeridas hasta hacerse irreconocibles. Estamos ante un poeta decantado, añejado, depurado y que viene a recoger, como otros de nuestra generación, los estandartes que supieron llevar Idea Vilariño, Benavídes, Salvador Puig. En el caso de Pereira, el de Puig más que nada. Y es mucho decir.

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  • TRES POEMAS

    febrero 16th, 2018
    CONGELAR LA IMAGEN
    Que todo se reinicie en esa toma
    Invierno del año del dragón
    Tannat queso fiambre
    La noche del club Victoria
    Pero otra coreografía
    El de la cámara tiene orden de filmar
    Escogeremos la mejor versión
    La carretera está despejada a esta hora

     

    Tu tiempo para el tránsito no es infinito
    Éramos jovenes  Pero hace ya tanto
    Que no puedes recordar
    El taconeo de las que entonces
    Eran hermosas

     
     
    ///
     
     
     
     
     
    me provoca celos Drummond
    y más sabiendo que le atraen los hombres respetables
     
     
     
    Nunca nos separaremos
    eso es lo que sucede con las novias italianas
    son eternas
    te sorprende el aire del domingo
    las chicas de Rivera y Propios
    la munición casera en las
    noticias del canal del
    estado
    Es este el segundo poema que le escribo
    y el tercero
    estamos juntos con esa clase de
    materia
    herramientas constructivas
    estructuras para edificios de comienzo de
    siglo
    ornamentales
    donde habitan poetas como Armonía
    o Faget
    Resisten la ausencia de respiración
    el aire que flota en la esquina de Echevarriarza.
     
     
     
     

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  • Poemas para mi novia extranjera, Premio Nacional de Literatura 2017, categoria Poesía Édita

    febrero 16th, 2018

    Civiles Iletrados inicia su temporada editorial con Poemas para mi novia extranjera, de Luis Pereira Severo. Es un libro que refleja la trayectoria poética de su autor, e incluye tanto las inquietudes creativas que lo acompañan desde sus inicios como la visión de sus etapas más recientes.
    En palabras de otros poetas:
    El libro lleva ritmo de milonga rioplatense, travestida de otros ritmos que van desde la herencia neobarroca hasta los espirales del rock de grandes poetas como Bob Dylan y Leonard Cohen. Posbolchevique y acaso posromántico, hay acá un poeta que tiene rastros beatnik y una tensión en la que se superponen cartas de amor, memorias borroneadas y circunstancias cotidianas llevadas a la altura de mito, de leyenda épica. (GabrielPeveroni)
    Al eludir el recurso confesional, y transferir por lo mismo una energía que se independiza de lo biográfico, Pereira la convierte en un lugar compartido que trasciende la experiencia generacional. En este libro los estereotipos se caen. Los varones hablamos de amor, de pérdida, encuentro, lejanía, lujurias galantes, y podemos hacerlo lejos del “ternurismo” o el arrebato campeón de la proeza erótica, o la fascinación seudo rilkeana del que se paraliza ante la belleza. ( Horacio Fiebelkorn)
    A primera vista, y en toda la obra de Pereira, aparecen lugares empobrecidos, mediados por la televisión, internet, o viejas películas clase B. Pero la verdadera mediación es estoica, es la del recuerdo. Este es el único modo que un real poeta concibe para revisar nuestra historia, humilde o trágica como la pobreza de esos barrios periféricos, sitios abandonados por los poderes de este mundo y recuperados por la poesia. (Alfredo Fressia)
    EN LIBRERÍAS A PARTIR DE FEBRERO
    INFO
    http://civilesiletrados.blogspot.com.uy/
    https://www.facebook.com/civilesiletrados/

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  • A propósito de Manual para seducir poetisas, 2009

    enero 20th, 2018

    (Elder Silva, en la presentación de Manual para seducir poetisas, 2009)

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  • discurso de pereira severo en oportunidad de recibir el premio nacional de literatura el pasado viernes quince de diciembre

    diciembre 19th, 2017
    señores señoras 
    ministra señor director señores del jurado poetas curiosos lavaplatos cuidacoches ujieres público en gral.
    debo decir
    que me siento satisfecho agradecido anonadado atiborrado enmudecido conmovido
    no sabía que tantas y tantos estuvieran deseosos de expresar algo de carinho para este
    oriental
    unión libre
    isabelino
    del 56
    señores señoras niños niñas dignatarios profesores jueces encargados de estantería alcaldes farmacéuticos otros en gral.
    agradezco sus muestras de carinho sus saludos sus congratulaciones no hacen nada mal un par de palmas alguito de aplausos siempre y cuando el papelito no se quede a habitar para siempre el reverso
    no es una cosa contraindicada que le digan a uno los viernes que lo quieren (acá copio impunemente a otro poeta)
    ah está la larga lista de aquellos y aquellas a las que hay que agradecer
    la postal es de santa isabel en mil novecientos setenta y tres
    en la toma  el guego yolita yanelli el cabezón lorenzo ricardo rosario maría el carome dalvey edén
    ahora sarandí grande la turca diego ruth carmen helen edgard
    y peñarol sayago en el setenta y cinco
    y la iglesia de la aguada la entrada por la calle quito ademar jorge milka stella
    y alejandro elder cecilia el ratón adolfo pancho bertoni enrique aiello rodolfo yahro los cuadernos
    y la ujota en mil novecientos setenta y ocho la calle spencer inés las vías del ferrocarril interminables
    y la voz del darno tocando sansueña
    y elisa y eduardo y raúl y juan y antonia y manuel y mariana y roberto y gabriela y alicia y adriana y manuel
    y la calle susviela guarch en mil novecientos ochenta y uno
    (la crítica dirá es misterioso insondable íntimo inaccesible las claves son solo personales y a quién le interesa el diario íntimo de alguien que escribe versos)
    este es el momento en que el texto avanza con dificultad camino azaroso como la ruta a baygorria o como recuerdo que era la ruta a baygorria
    la secuencia prosigue con una escena de invierno del año mil novecientos ochenta y tres
    es agosto día veintitrés calle ocho de octubre
    y se repite dos años después
    y en el ochenta y ocho
    hay tiempo para una foto de familia
    el texto la construcción del texto del agradecimiento proseguirá después por
    poemas de gullar de parra de puig del macu de macedo del gordo víctor
    onetti claro siempre
    proseguirá con textos de galmés de cardenal de jorge amado
    vendrán como es obvio amores desamores encuentros desencuentros triunfos azarosas derrotas derrumbes de toda estantería y ejercicio de borronear diseñar dibujar construir algo donde antes hubo agujero
    ustedes deben comprender no es fácil redactar un discurso sin golpes bajos sin lugares comunes con medida cursilería sin copiar demasiado a parra o algún otro poeta
    ustedes deben comprender un hombre de mi edad se emociona con facilidad
    y a veces olvida nombres escenas circunstancias
    igual he sido bastante transparente todo está en la fotografías
    igual he sido bastante transparente todo está en los poemas ya publicados
    como les dije
    oriental
    unión libre
    isabelino
    del 56
    de la décima sección de tacuarembó
    del barrio del cordón
    del inve
    amigo de pelaéz de fonseca y di leone y de fernando y de juana lacrazi
    agradece
    a todos los presentes
    sus muestras de carinho
    y a los miembros del jurado agradece por supuesto
    y a la crítica nacional e internacional
    y a los directores de festivales (desde ya expresamente vengo y digo que acepto invitaciones a rosario córdoba santiago y bahía blanca).
    agradezco a todos
    han sido excesivos pero los entiendo
    no es usual que alguien de la décima sección y proveniente de barrios inundables y de nula destreza para el fútbol obtenga un premio nacional
    ah quisiera agradecer además
    a dos personajes presentes en sala
    uno nacido en febrero de este año, otro en julio
    permítanme señores críticos profesores licenciados en letras investigadores que omita detalles
    ¿un premio nacional?
    ha sido bueno brindar con ustedes
    ya tengo en mi biblioteca la distinción
    ya ha sido tomada la fotografía
    ahora debo releer a parra quizás las canciones rusas
    ese libro me emociona como en el setenta y cuatro
    debo releer a puig y a macedo y a gullar
    (acá el texto comienza a empantanarse la construcción se hace tediosa la luz de la tarde a través de la ventana se hace más  interesante que proseguir la escritura)
    (me adelanto no consideren esto un texto terminado más bien es un borrador pero es importante que agradezca por tanto debo publicarlos como está)
    señores señoras no puedo nombrarlos a todos
    no puedo agradecerles en persona
    vayan entonces estas palabras a modo de retribución
    ya sabemos que poca cosa es la poesía
    que no sirve para la conquista ni para el incremento salarial ni para el cambio social
    los premios
    ah
    los premios sirven para la vanidad
    y para que te saluden los que hasta ayer estaban remisos a hacerlo
    o para que el que reparte los platillos del cóctel advierta tu presencia
    no es más que eso
    al día siguiente todo prosigue su curso
    igual como dije
    agradezco a todos
    sirvamos algo de queso y de malbec y brindemos

    por la poesía y los poetas en gral.

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  • Algunas notas sobre Poemas para mi novia extranjera

    diciembre 5th, 2017
    por Horacio Fiebelkorn

    (Poemas para mi novia extranjera, de Luis Pereira Severo, Bahía Blanca, Vox, 2015)

     

    I 
    En el prólogo de Poemas para mi novia extranjera, Alfredo Fressia menciona autores que desde su perspectiva, se reúnen en el mapa de lecturas de Luis Pereira Severo: Rexroth, Ferreira Gullar, Elder Silva, Benavides, Víctor Cunha, Zitarrosa, Cisneros, Darnauchans, entre otros. Varios son mencionados por el propio autor en pasajes del libro. Agrego: algunos poetas argentinos de los 90, cierta poesía (no toda, no cualquiera) argentina escrita en los 90. Por caso, Gambarotta, Raimondi.
    II 
    Lo de recién no es un dato menor, ya que permite situar la obra de Pereira en coordenadas que abren otra perspectiva para la poesía uruguaya. En este punto, conviene recordar que casi siempre la poesía escrita en Uruguay buscó espejarse en Brasil, tanto en su versión modernista como experimental. El tráfico verbal en la frontera fue parejo con el contrabando de mercancías. La música del habla uruguaya está impregnada del acento portugués. Pereira lo asume, pero abre su ventana al Río de La Plata, lo cruza.
    Alguna vez, la brasileña Cecilia Meireles, luego de un viaje por Montevideo y Buenos Aires, dio su impresión sobre la poesía de ambos márgenes del Plata. En Montevideo, dijo, tiene mayor peso la sangre portuguesa, que es lírica, y en Buenos Aires la española, que es dramática.
      
    III
    Paso de los Toros, Montevideo, Maldonado. Pereira es un poeta itinerante, hace suyo el rumor de la ruta. Ese transcurso es constitutivo de su forma de mirar:
    afuera es igual
    y siempre es afuera
    la piel del viajero
    del que no pertenece
    El modo en que Pereira nombra y atesora cosas y lugares no es, con todo, el de alguien que convoca una identificación. Son esas cosas y esos lugares, pero podrían ser otros, y cada lector tiene los suyos. La calle Paysandú no es solamente la calle Paysandú. Al eludir el recurso confesional, y transferir por lo mismo una energía que se independiza de lo biográfico, Pereira la convierte en un lugar compartido que trasciende la experiencia generacional.
    IV
    Milonga rioplatense: lo que deja gotear Pereira está en el cruce de la historia personal con la historia colectiva de Uruguay.
    Los perros y los coroneles
    Los perros y los oficiales
    Los perros y los edecanes

    (…)
    Al tercer día recordé el nombre de Isabel
    La del tercer piso
    De la calle Inca
    La que dejaba cretonas en la ventana

    Pereira no juega con una pelota prestada, no la ligó de rebote, no heredó nada, y no se detiene a lamentar derrotas: deshace lo que fue en su momento la retórica de la poesía militante, con sus sujetos preclaros e iluminados, y coloca el verso al ras de la tierra. No habla a sus semejantes desde otro lugar que no sea el espacio compartido.
    No viene a cuento del libro, pero Pereira es uno de los pocos que intentó en Uruguay ajustar cuentas con la herencia de Benedetti.
      
    V
    Pereira habla de amor, todo el tiempo. Agrega un tema ausente en la poesía masculina que abordó la política de este lado del río en los años 90. Con Pereira, los estereotipos se caen. Los varones hablamos de amor, de pérdida, encuentro, lejanía, lujurias galantes, y podemos hacerlo lejos del “ternurismo” o el arrebato campeón de la proeza erótica, o la fascinación seudo rilkeana del que se paraliza ante la belleza.
    Pereira habla de amor como de historia o de política: sin complejos,  condescendencia  o autocompasión. Por eso, pulveriza aquí también sin concesiones a la retórica militante de los 70.
    VI  
    Toda novia es extranjera. Por eso es “novia”, y no “esposa”, “amante” o “compañera”: el lugar del amor no tiene territorio ni institución.
    La historia, la política, el amor: todo se enhebra en la visión de un viajero sólo a veces inmóvil. Cuando esos temas entrelazan sus manos, la palabra -la poesía- se vuelve un asunto existencial, intenso. Y el libro que de ello resulta, algo necesario. No se lo lee: se lo respira de cabo a rabo.
    (Actualización septiembre – octubre 2015/ BazarAmericano)

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  • La extranjera en los Cruces

    diciembre 5th, 2017
    Preguntado Gustavo Wojciechowski, “Maca”, factótum de Yaugurú, sobre cuáles eran sus editoriales extranjeras de referencia, respondió que Vox, de Argentina. Precisamente de ahí llega el más reciente poemario del poeta de Paso de los Toros, y fernandino por adopción, Luis Pereira Severo.
    Mucho más clásico en su presentación que otros artefactos de Vox, este poemario, que tiene en la portada una ilustración alusiva del gran Diego Bianki, es calificado por su autor como una milonga rioplatense, y comparado por su prologuista, Alfredo Fressia, con el trabajo de un estoico.

    Su primera parte, “Colección de fotografías del último otoño”, contiene algunos de esos momentos que sólo la poesía puede lograr como intermediaria –pero no amortiguadora– entre el golpe de los heraldos negros y el andamiaje interior de quien la lee. No hay crónica periodística que pueda trasmitir el realismo, la precisión onírica, de esos imposibles lanchones “repletos de bosnios, de georgianos” que cruzan el Paraná para traer a este tranquilo rincón del mundo, al despuntar la mañana, el olor de la guerra y la masacre. ¿Y cómo podría el recuento de los historiadores capturar el horror de la tortura en la medida en que lo trasmite “Lo hicieron los perros y los capitanes”?
    Pero a fin de cuentas, “quien piensa en la muerte/ ¿la convoca o la ahuyenta?”. No responde su pregunta Pereira, aunque por las dudas anota el texto que desearía de epitafio. No responde, pero exorciza. Oficia ese exorcismo en la segunda parte del libro, del que toma el título, aunque no es la fácil liturgia del amor, sino que la novia extranjera, cuando se corporiza, tiene mucho de imposibilidad, de destiempo.
    En el tramo último, que llama “Canción de cuna bolchevique”, el poeta ajusta cuentas con su generación y consigo mismo. “No soy ni siquiera un mal poeta inglés”, dice. En oposición se define habitante del “patio trasero de las letras”, aunque, reconoce, “no se trata de un mal sitio”.
    (Roberto López Belloso, BRECHA, 20.08.2015, http://brecha.com.uy/cruces-de-poesia-25)

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  • Pereira, el enamorado

    diciembre 5th, 2017

    Posbolchevique y acaso posromántico, hay un poeta que tiene una rítmica única de rastros beatnik y una tensión en la que se superponen cartas de amor, memorias borroneadas y circunstancias cotidianas llevadas a la altura de mito, de leyenda épica, o acaso estoica, como define Alfredo Fressia a la poética de Luis Pereira en el texto introductorio de Poemas para mi novia extranjera. 


    El más reciente poemario de Pereira, publicado por Vox, lleva ritmo de “milonga rioplatense”, como subraya el poeta, sabiendo que esa milonga es travestida de otros ritmos que van desde la herencia neobarroca hasta los espirales del rock de grandes poetas como Bob Dylan y Leonard Cohen. Hay algunos textos más otoñales al principio del recorrido, con escenografía de Maldonado, para después volverse poeta extranjero (lo es, siempre, Pereira, como rasgo de identidad), romantizar, mandarse versos como “Yo conocí la Unión Soviética”, “En otra vida habría estudiado Humanidades”, “Hay o había apuro por desnudarnos”. Y un final muy preciso, confesional, cargado de humor, que culmina con el latiguillo “Yo quería ser como Antonio Cisneros/ y ser el objetivo de todas las mujeres de Lima”, y la auto-constatación de que no ha sido un poeta inglés, ni siquiera un mal poeta inglés. Pereira sigue disparando muy buenos versos desde “el patio trasero de las letras”. Irreductible.

    Gabriel Peveroni
    laculpalatuvomanuchao.blogspot.com.uy

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  • de Atilio Duncan Pérez, Macunaíma

    diciembre 19th, 2016
    Poemas inéditos del libro Ontheroadagain (en el que Pereira es protagonista)  
    Atilio Duncan Pérez, Macunaíma
     
     
     
     
     
    \»y si soñamos, es con realidades\»
     
    Juan Cunha
     
     
    City light books
     
     
    \»No importa lo lejos que vayas
    no importa de donde vengas
    No vayas a esperar la marea
    en una habitación sin sombras\»
     
    Quique González \»39 grados\»
     
     
     
     
     
    en una Van imposible
    hemos dejado atrás
    la Gran Vía de la Desolación
    y somos un coro de poetas
    aullando en el desierto
    Elder Silva Rivero
    – de Colonia Lavalleja,
    Salto oriental-
    es un tico- tico
    saltando en el asiento trasero
    Víctor Israel Cunha
    – de Tacuarembo,
    si te parece-
    va ceñudo contra la mala poesía
    pero bien dispuesto
    a intrigas asaltos y aventuras
    Luis Pereira Severo
    – de Santa Isabel de Paso de los Toros-
    el más negro de todos
    esta entrompado conmigo
    porque no lo incluí
    en el primer intento
    \» ¿ dónde había que sacar el ticket
    para ir?
    me quede agitando desde el alambrado
    pero fuera de juego\»
    rezonga Pereira
    \» que conste que ahora voy
    bajo protesta\»
    pero aquí vamos de nuevo
    -ontheroadagain-
    por la ruta perdedora
    tras el apóstol Lawrence Ferlinghetti
    conduce Elbio Rodríguez Barilari
    – de los confines de Malvin-
    que conoce el terreno y la memoria
    y además le gusta conducir
    en los parlantes del auto suena el Darno
    – Eduardo para nosotros-
    flasheando unos versos cantados
    que nos vuelven otros
    mil años mejores
    – \» City Lights Books\»
    dice Elder
    \» es como Las Vegas
    la ciudad Esmeralda
    de la poesía
    para nosotros cinco\»
    – \» Lo de las Vegas me gusta\»
    dice Víctor Israel
    \» al fin y acabo
    el mundo es un paño verde
    y en el fondo
    todos somos un poco jugadores
    además está bueno
     
    hacer algunas trampas\».
     
     
    Pushkin
     
    Alexander Pushkin
    tenía la convicción de que el hombre
    no es un diablo ni un ángel
    comento
    en la tertulia del camino
    Pushkin insisto
    era bisnieto de un príncipe etíope
    por lo cual Pereira y yo
    somos parientes suyos
    \» el hombre es un embutido
    con alas
    dijo Benavides\»
    – tercia Elder Silva-
    \» de qué diablos
    están hablando?\»
    -pregunta Víctor Israel-
    las sirenas nocturnas
    del desierto
    suenan lejos del fuego
    \» hablamos de Pushkin,
    un pariente\»
    le digo
    \» ¿ a esta hora?
    cosa de negros\»
    contesta Víctor
    y se envuelve en una manta.
    …….
     
     
    En la caja de música de Mr. Jobs
     
    \»sinais dizendo nós
    quando não estamos mais\»
                Paulo Leminski
     
    en la noche del desierto
    el mar terrestre que nos rodea
    escuchamos a Juliana Cortés
    cantando unos versos de Leminski
    poeta curitibano
    mirando las brasas
    Luis Pereira dice por lo bajo
    como si le hablara al oído
    de Paulo:
    \» que lo pario, poeta\»
    estrellas fugaces ovnis aerolitos
    y el fósforo de huesos sepulcrales
    hacen juegos de luces
    en la negrura de la noche
    del más negro de todos
    que repite cavilando
    mientras toma el mate
    de los desvelados:
    \» que lo pario\».
     
     
     
    …………………
     
    On
     
    Este ciclo de poemas relata las (posibles)peripecias de un viaje de cinco urubeatniks, desde Chicago a San Francisco, para encontrarse con Lawrence Ferlinghetti, poeta y editor de City Lights Books.

     

    Para los puristas, los beatos de los cenáculos literarios y los habitantes de los conventillos del sur, es posible que estos poemas resulten bizarros o dislocados como un motociclista estrellado contra un muro.

     

    ( Bob Dylan choco su moto en los 60 y se quebró vértebras del cuello, no es extraño que choque un conductor poco diestro como yo)

     

    Otros quizás puedan considerarlos ingenuos e inútiles como \» un ramo de flores enviado por correo al inventor de los jardines\», como decía Carlos Drummond de Andrade.

     

    Para los cinco, Elbio Barilari, Elder Silva Rivero, Atilio Pérez da Cunha, Luis Pereira Severo y Víctor Cunha, estos poemas se parecen a los sueños en barra de los muchachos de las esquinas.

     

    También a los que tuvimos alguna vez,  cuando éramos Fabla y aún creíamos que un día el destino del arte y la cultura estaría en manos de honrados y eficientes gestores culturales y no de burócratas, comisarios, figurones y alpinistas de ascensor.
     
     

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