Rosario, Argentina (2018)
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Alicia Salinas
Rosario, Argentina (2018)Poemas para mi novia extranjera (Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2015), nos sumerge en una atmósfera donde abundan las alusiones a personas concretas, lugares y hechos específicos. Aquí tallan los nombres propios, las singularidades antes que las generalidades y los hermetismos crípticos. Cuánto más se sepa sobre tales personajes, territorios y cosas, más nos envuelven los halos de esa atmósfera. Pero en todo caso nunca quedamos afuera: hay una invitación a conocer, a adentrarse al sustrato universal que se recrea desde el Río de la Plata. “Estética callejera le llaman a este balbuceo”, nos advierte el autor, Luis Pereira Severo (Paso de los Toros, Uruguay, 1956).La mujer, la novia, la amante, la ex, la que podría haber sido, la que no fue, son excusas para volver a hablar de los asuntos que obsesionan al poeta y que verificamos a lo largo de su obra. Se trata del relato de una vida desde los detalles, desde lo cotidiano, desde lo micro. Eso que quizás y seguramente pasa desapercibido para otros que lo experimentan y acaso lo sufren, pero que Pereira recoge y transforma en materia prima de su poesía. Claro, como resulta que lo personal es político, a través de lo que puede parecer pequeño entramos en los temas sociales, en lo colectivo. Ha de ser la manera en que las gentes sencillas construimos nuestra épica y somos parte de la historia. La manera en que bailamos la milonga.En otras palabras, el título del libro es una paradoja, ya que a partir del mundo privado que entraña un vínculo de noviazgo – y en concreto desde la evocación del amor y desde el desamor- aparecen y se abren paso la patria, la memoria, los compañeros, los maestros, el oficio. También su poemario anterior, Pabellón patrio, a pesar de la solemnidad y lo magno que sugiere su nombre nos invitaba a anclarnos en un registro de relatos íntimos, como se aclara desde la misma portada de aquel volumen.Pero no se trata sólo de discurrir acerca del qué sino sobre todo del cómo, de las formas de Poemas para mi novia extranjera. Entre ambos polos hay una continuidad, una correspondencia, un diálogo fecundo. En efecto, en un tono que no es el de una voz grandilocuente, Pereira intercala poemas que llevan título con otros que no, o con títulos que parecieran situarse al final del poema mismo, entre paréntesis. También puede decirse que ese último verso funciona como identidad del poema, en un libro que está dividido en serie pero carece de índice. Pereira es libre a la hora de usar o desechar las mayúsculas, los signos de puntuación, la cursiva, allí donde la norma indica otra cosa. Por otro lado es profuso en la utilización de signos tipográficos, por ejemplo para separar los versos de un poema, dentro de un verso para establecer una pausa o simplemente al final de un verso, a lo que se suma la disposición gráfica de algunos versos, estrofas, poemas.Todos gestos de irreverencia, que se registran no sólo en este uso del lenguaje sino en las tramas poetizadas, desde la inundación en un asentamiento a las bolsas del supermercado conservadas como recuerdo de una relación. Y allí reside la coherencia, en el lugar elegido para mirar, para contar, para decir(se), para filiarse o descentrarse. “No se trata de un mal sitio”, nos consuela en el último texto de la serie, que había iniciado con prólogo del gran poeta Alfredo Fressia. Quedamos a la espera de los futuros poemas que florecerán en ese sitio, de su mirada, de los nuevos pasos de milonga. -
CONGELAR LA IMAGEN
Que todo se reinicie en esa toma
Invierno del año del dragón
Tannat queso fiambre
La noche del club Victoria
Pero otra coreografía
El de la cámara tiene orden de filmar
Escogeremos la mejor versión
La carretera está despejada a esta horaTu tiempo para el tránsito no es infinito
Éramos jovenes Pero hace ya tanto
Que no puedes recordar
El taconeo de las que entonces
Eran hermosas///me provoca celos Drummondy más sabiendo que le atraen los hombres respetablesNunca nos separaremoseso es lo que sucede con las novias italianasson eternaste sorprende el aire del domingolas chicas de Rivera y Propiosla munición casera en lasnoticias del canal delestadoEs este el segundo poema que le escriboy el terceroestamos juntos con esa clase demateriaherramientas constructivasestructuras para edificios de comienzo desigloornamentalesdonde habitan poetas como Armoníao FagetResisten la ausencia de respiración
el aire que flota en la esquina de Echevarriarza. -
Civiles Iletrados inicia su temporada editorial con Poemas para mi novia extranjera, de Luis Pereira Severo. Es un libro que refleja la trayectoria poética de su autor, e incluye tanto las inquietudes creativas que lo acompañan desde sus inicios como la visión de sus etapas más recientes.En palabras de otros poetas:El libro lleva ritmo de milonga rioplatense, travestida de otros ritmos que van desde la herencia neobarroca hasta los espirales del rock de grandes poetas como Bob Dylan y Leonard Cohen. Posbolchevique y acaso posromántico, hay acá un poeta que tiene rastros beatnik y una tensión en la que se superponen cartas de amor, memorias borroneadas y circunstancias cotidianas llevadas a la altura de mito, de leyenda épica. (GabrielPeveroni)Al eludir el recurso confesional, y transferir por lo mismo una energía que se independiza de lo biográfico, Pereira la convierte en un lugar compartido que trasciende la experiencia generacional. En este libro los estereotipos se caen. Los varones hablamos de amor, de pérdida, encuentro, lejanía, lujurias galantes, y podemos hacerlo lejos del “ternurismo” o el arrebato campeón de la proeza erótica, o la fascinación seudo rilkeana del que se paraliza ante la belleza. ( Horacio Fiebelkorn)A primera vista, y en toda la obra de Pereira, aparecen lugares empobrecidos, mediados por la televisión, internet, o viejas películas clase B. Pero la verdadera mediación es estoica, es la del recuerdo. Este es el único modo que un real poeta concibe para revisar nuestra historia, humilde o trágica como la pobreza de esos barrios periféricos, sitios abandonados por los poderes de este mundo y recuperados por la poesia. (Alfredo Fressia)EN LIBRERÍAS A PARTIR DE FEBREROINFO
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señores señorasministra señor director señores del jurado poetas curiosos lavaplatos cuidacoches ujieres público en gral.debo decirque me siento satisfecho agradecido anonadado atiborrado enmudecido conmovidono sabía que tantas y tantos estuvieran deseosos de expresar algo de carinho para esteorientalunión libreisabelinodel 56señores señoras niños niñas dignatarios profesores jueces encargados de estantería alcaldes farmacéuticos otros en gral.agradezco sus muestras de carinho sus saludos sus congratulaciones no hacen nada mal un par de palmas alguito de aplausos siempre y cuando el papelito no se quede a habitar para siempre el reversono es una cosa contraindicada que le digan a uno los viernes que lo quieren (acá copio impunemente a otro poeta)ah está la larga lista de aquellos y aquellas a las que hay que agradecerla postal es de santa isabel en mil novecientos setenta y tresen la toma el guego yolita yanelli el cabezón lorenzo ricardo rosario maría el carome dalvey edénahora sarandí grande la turca diego ruth carmen helen edgardy peñarol sayago en el setenta y cincoy la iglesia de la aguada la entrada por la calle quito ademar jorge milka stellay alejandro elder cecilia el ratón adolfo pancho bertoni enrique aiello rodolfo yahro los cuadernosy la ujota en mil novecientos setenta y ocho la calle spencer inés las vías del ferrocarril interminablesy la voz del darno tocando sansueñay elisa y eduardo y raúl y juan y antonia y manuel y mariana y roberto y gabriela y alicia y adriana y manuely la calle susviela guarch en mil novecientos ochenta y uno(la crítica dirá es misterioso insondable íntimo inaccesible las claves son solo personales y a quién le interesa el diario íntimo de alguien que escribe versos)este es el momento en que el texto avanza con dificultad camino azaroso como la ruta a baygorria o como recuerdo que era la ruta a baygorriala secuencia prosigue con una escena de invierno del año mil novecientos ochenta y treses agosto día veintitrés calle ocho de octubrey se repite dos años despuésy en el ochenta y ochohay tiempo para una foto de familiael texto la construcción del texto del agradecimiento proseguirá después por
poemas de gullar de parra de puig del macu de macedo del gordo víctor
onetti claro siempre
proseguirá con textos de galmés de cardenal de jorge amadovendrán como es obvio amores desamores encuentros desencuentros triunfos azarosas derrotas derrumbes de toda estantería y ejercicio de borronear diseñar dibujar construir algo donde antes hubo agujeroustedes deben comprender no es fácil redactar un discurso sin golpes bajos sin lugares comunes con medida cursilería sin copiar demasiado a parra o algún otro poetaustedes deben comprender un hombre de mi edad se emociona con facilidady a veces olvida nombres escenas circunstanciasigual he sido bastante transparente todo está en la fotografíasigual he sido bastante transparente todo está en los poemas ya publicadoscomo les dijeorientalunión libreisabelinodel 56de la décima sección de tacuarembódel barrio del cordóndel inveamigo de pelaéz de fonseca y di leone y de fernando y de juana lacraziagradecea todos los presentessus muestras de carinhoy a los miembros del jurado agradece por supuestoy a la crítica nacional e internacionaly a los directores de festivales (desde ya expresamente vengo y digo que acepto invitaciones a rosario córdoba santiago y bahía blanca).agradezco a todoshan sido excesivos pero los entiendono es usual que alguien de la décima sección y proveniente de barrios inundables y de nula destreza para el fútbol obtenga un premio nacionalah quisiera agradecer ademása dos personajes presentes en salauno nacido en febrero de este año, otro en juliopermítanme señores críticos profesores licenciados en letras investigadores que omita detalles¿un premio nacional?ha sido bueno brindar con ustedesya tengo en mi biblioteca la distinciónya ha sido tomada la fotografíaahora debo releer a parra quizás las canciones rusasese libro me emociona como en el setenta y cuatrodebo releer a puig y a macedo y a gullar(acá el texto comienza a empantanarse la construcción se hace tediosa la luz de la tarde a través de la ventana se hace más interesante que proseguir la escritura)(me adelanto no consideren esto un texto terminado más bien es un borrador pero es importante que agradezca por tanto debo publicarlos como está)señores señoras no puedo nombrarlos a todosno puedo agradecerles en personavayan entonces estas palabras a modo de retribuciónya sabemos que poca cosa es la poesíaque no sirve para la conquista ni para el incremento salarial ni para el cambio sociallos premiosahlos premios sirven para la vanidady para que te saluden los que hasta ayer estaban remisos a hacerloo para que el que reparte los platillos del cóctel advierta tu presenciano es más que esoal día siguiente todo prosigue su cursoigual como dijeagradezco a todossirvamos algo de queso y de malbec y brindemospor la poesía y los poetas en gral. -
por Horacio Fiebelkorn
(Poemas para mi novia extranjera, de Luis Pereira Severo, Bahía Blanca, Vox, 2015)
IEn el prólogo de Poemas para mi novia extranjera, Alfredo Fressia menciona autores que desde su perspectiva, se reúnen en el mapa de lecturas de Luis Pereira Severo: Rexroth, Ferreira Gullar, Elder Silva, Benavides, Víctor Cunha, Zitarrosa, Cisneros, Darnauchans, entre otros. Varios son mencionados por el propio autor en pasajes del libro. Agrego: algunos poetas argentinos de los 90, cierta poesía (no toda, no cualquiera) argentina escrita en los 90. Por caso, Gambarotta, Raimondi.IILo de recién no es un dato menor, ya que permite situar la obra de Pereira en coordenadas que abren otra perspectiva para la poesía uruguaya. En este punto, conviene recordar que casi siempre la poesía escrita en Uruguay buscó espejarse en Brasil, tanto en su versión modernista como experimental. El tráfico verbal en la frontera fue parejo con el contrabando de mercancías. La música del habla uruguaya está impregnada del acento portugués. Pereira lo asume, pero abre su ventana al Río de La Plata, lo cruza.Alguna vez, la brasileña Cecilia Meireles, luego de un viaje por Montevideo y Buenos Aires, dio su impresión sobre la poesía de ambos márgenes del Plata. En Montevideo, dijo, tiene mayor peso la sangre portuguesa, que es lírica, y en Buenos Aires la española, que es dramática.IIIPaso de los Toros, Montevideo, Maldonado. Pereira es un poeta itinerante, hace suyo el rumor de la ruta. Ese transcurso es constitutivo de su forma de mirar:afuera es igual
y siempre es afuera
la piel del viajero
del que no perteneceEl modo en que Pereira nombra y atesora cosas y lugares no es, con todo, el de alguien que convoca una identificación. Son esas cosas y esos lugares, pero podrían ser otros, y cada lector tiene los suyos. La calle Paysandú no es solamente la calle Paysandú. Al eludir el recurso confesional, y transferir por lo mismo una energía que se independiza de lo biográfico, Pereira la convierte en un lugar compartido que trasciende la experiencia generacional.IVMilonga rioplatense: lo que deja gotear Pereira está en el cruce de la historia personal con la historia colectiva de Uruguay.Los perros y los coroneles
Los perros y los oficiales
Los perros y los edecanes(…)
Al tercer día recordé el nombre de Isabel
La del tercer piso
De la calle Inca
La que dejaba cretonas en la ventanaPereira no juega con una pelota prestada, no la ligó de rebote, no heredó nada, y no se detiene a lamentar derrotas: deshace lo que fue en su momento la retórica de la poesía militante, con sus sujetos preclaros e iluminados, y coloca el verso al ras de la tierra. No habla a sus semejantes desde otro lugar que no sea el espacio compartido.No viene a cuento del libro, pero Pereira es uno de los pocos que intentó en Uruguay ajustar cuentas con la herencia de Benedetti.VPereira habla de amor, todo el tiempo. Agrega un tema ausente en la poesía masculina que abordó la política de este lado del río en los años 90. Con Pereira, los estereotipos se caen. Los varones hablamos de amor, de pérdida, encuentro, lejanía, lujurias galantes, y podemos hacerlo lejos del “ternurismo” o el arrebato campeón de la proeza erótica, o la fascinación seudo rilkeana del que se paraliza ante la belleza.Pereira habla de amor como de historia o de política: sin complejos, condescendencia o autocompasión. Por eso, pulveriza aquí también sin concesiones a la retórica militante de los 70.VIToda novia es extranjera. Por eso es “novia”, y no “esposa”, “amante” o “compañera”: el lugar del amor no tiene territorio ni institución.La historia, la política, el amor: todo se enhebra en la visión de un viajero sólo a veces inmóvil. Cuando esos temas entrelazan sus manos, la palabra -la poesía- se vuelve un asunto existencial, intenso. Y el libro que de ello resulta, algo necesario. No se lo lee: se lo respira de cabo a rabo. -
Preguntado Gustavo Wojciechowski, “Maca”, factótum de Yaugurú, sobre cuáles eran sus editoriales extranjeras de referencia, respondió que Vox, de Argentina. Precisamente de ahí llega el más reciente poemario del poeta de Paso de los Toros, y fernandino por adopción, Luis Pereira Severo.Mucho más clásico en su presentación que otros artefactos de Vox, este poemario, que tiene en la portada una ilustración alusiva del gran Diego Bianki, es calificado por su autor como una milonga rioplatense, y comparado por su prologuista, Alfredo Fressia, con el trabajo de un estoico.Su primera parte, “Colección de fotografías del último otoño”, contiene algunos de esos momentos que sólo la poesía puede lograr como intermediaria –pero no amortiguadora– entre el golpe de los heraldos negros y el andamiaje interior de quien la lee. No hay crónica periodística que pueda trasmitir el realismo, la precisión onírica, de esos imposibles lanchones “repletos de bosnios, de georgianos” que cruzan el Paraná para traer a este tranquilo rincón del mundo, al despuntar la mañana, el olor de la guerra y la masacre. ¿Y cómo podría el recuento de los historiadores capturar el horror de la tortura en la medida en que lo trasmite “Lo hicieron los perros y los capitanes”?Pero a fin de cuentas, “quien piensa en la muerte/ ¿la convoca o la ahuyenta?”. No responde su pregunta Pereira, aunque por las dudas anota el texto que desearía de epitafio. No responde, pero exorciza. Oficia ese exorcismo en la segunda parte del libro, del que toma el título, aunque no es la fácil liturgia del amor, sino que la novia extranjera, cuando se corporiza, tiene mucho de imposibilidad, de destiempo.En el tramo último, que llama “Canción de cuna bolchevique”, el poeta ajusta cuentas con su generación y consigo mismo. “No soy ni siquiera un mal poeta inglés”, dice. En oposición se define habitante del “patio trasero de las letras”, aunque, reconoce, “no se trata de un mal sitio”.(Roberto López Belloso, BRECHA, 20.08.2015, http://brecha.com.uy/cruces-de-poesia-25)
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Posbolchevique y acaso posromántico, hay un poeta que tiene una rítmica única de rastros beatnik y una tensión en la que se superponen cartas de amor, memorias borroneadas y circunstancias cotidianas llevadas a la altura de mito, de leyenda épica, o acaso estoica, como define Alfredo Fressia a la poética de Luis Pereira en el texto introductorio de Poemas para mi novia extranjera.
El más reciente poemario de Pereira, publicado por Vox, lleva ritmo de “milonga rioplatense”, como subraya el poeta, sabiendo que esa milonga es travestida de otros ritmos que van desde la herencia neobarroca hasta los espirales del rock de grandes poetas como Bob Dylan y Leonard Cohen. Hay algunos textos más otoñales al principio del recorrido, con escenografía de Maldonado, para después volverse poeta extranjero (lo es, siempre, Pereira, como rasgo de identidad), romantizar, mandarse versos como “Yo conocí la Unión Soviética”, “En otra vida habría estudiado Humanidades”, “Hay o había apuro por desnudarnos”. Y un final muy preciso, confesional, cargado de humor, que culmina con el latiguillo “Yo quería ser como Antonio Cisneros/ y ser el objetivo de todas las mujeres de Lima”, y la auto-constatación de que no ha sido un poeta inglés, ni siquiera un mal poeta inglés. Pereira sigue disparando muy buenos versos desde “el patio trasero de las letras”. Irreductible.
Gabriel Peveroni
laculpalatuvomanuchao.blogspot.com.uy -
Poemas inéditos del libro Ontheroadagain (en el que Pereira es protagonista)Atilio Duncan Pérez, Macunaíma\»y si soñamos, es con realidades\»Juan CunhaCity light books\»No importa lo lejos que vayasno importa de donde vengasNo vayas a esperar la mareaen una habitación sin sombras\»en una Van imposiblehemos dejado atrásla Gran Vía de la Desolacióny somos un coro de poetasaullando en el desiertoElder Silva Rivero– de Colonia Lavalleja,Salto oriental-es un tico- ticosaltando en el asiento traseroVíctor Israel Cunha– de Tacuarembo,si te parece-va ceñudo contra la mala poesíapero bien dispuestoa intrigas asaltos y aventurasLuis Pereira Severo– de Santa Isabel de Paso de los Toros-el más negro de todosesta entrompado conmigoporque no lo incluíen el primer intento\» ¿ dónde había que sacar el ticketpara ir?me quede agitando desde el alambradopero fuera de juego\»rezonga Pereira\» que conste que ahora voybajo protesta\»pero aquí vamos de nuevo-ontheroadagain-por la ruta perdedoratras el apóstol Lawrence Ferlinghetticonduce Elbio Rodríguez Barilari– de los confines de Malvin-que conoce el terreno y la memoriay además le gusta conduciren los parlantes del auto suena el Darno– Eduardo para nosotros-flasheando unos versos cantadosque nos vuelven otrosmil años mejores– \» City Lights Books\»dice Elder\» es como Las Vegasla ciudad Esmeraldade la poesíapara nosotros cinco\»– \» Lo de las Vegas me gusta\»dice Víctor Israel\» al fin y acaboel mundo es un paño verdey en el fondotodos somos un poco jugadoresademás está buenohacer algunas trampas\».PushkinAlexander Pushkintenía la convicción de que el hombreno es un diablo ni un ángelcomentoen la tertulia del caminoPushkin insistoera bisnieto de un príncipe etíopepor lo cual Pereira y yosomos parientes suyos\» el hombre es un embutidocon alasdijo Benavides\»– tercia Elder Silva-\» de qué diablosestán hablando?\»-pregunta Víctor Israel-las sirenas nocturnasdel desiertosuenan lejos del fuego\» hablamos de Pushkin,un pariente\»le digo\» ¿ a esta hora?cosa de negros\»contesta Víctory se envuelve en una manta.…….En la caja de música de Mr. Jobs\»sinais dizendo nósquando não estamos mais\»Paulo Leminskien la noche del desiertoel mar terrestre que nos rodeaescuchamos a Juliana Cortéscantando unos versos de Leminskipoeta curitibanomirando las brasasLuis Pereira dice por lo bajocomo si le hablara al oídode Paulo:\» que lo pario, poeta\»estrellas fugaces ovnis aerolitosy el fósforo de huesos sepulcraleshacen juegos de lucesen la negrura de la nochedel más negro de todosque repite cavilandomientras toma el matede los desvelados:\» que lo pario\».…………………OnEste ciclo de poemas relata las (posibles)peripecias de un viaje de cinco urubeatniks, desde Chicago a San Francisco, para encontrarse con Lawrence Ferlinghetti, poeta y editor de City Lights Books.Para los puristas, los beatos de los cenáculos literarios y los habitantes de los conventillos del sur, es posible que estos poemas resulten bizarros o dislocados como un motociclista estrellado contra un muro.( Bob Dylan choco su moto en los 60 y se quebró vértebras del cuello, no es extraño que choque un conductor poco diestro como yo)Otros quizás puedan considerarlos ingenuos e inútiles como \» un ramo de flores enviado por correo al inventor de los jardines\», como decía Carlos Drummond de Andrade.Para los cinco, Elbio Barilari, Elder Silva Rivero, Atilio Pérez da Cunha, Luis Pereira Severo y Víctor Cunha, estos poemas se parecen a los sueños en barra de los muchachos de las esquinas.También a los que tuvimos alguna vez, cuando éramos Fabla y aún creíamos que un día el destino del arte y la cultura estaría en manos de honrados y eficientes gestores culturales y no de burócratas, comisarios, figurones y alpinistas de ascensor.







