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  • Poemas para mi novia extranjera disponible enu0026nbsp;ebook
  • 1980

Manual para seducir poetisas

  • junio 14th, 2025


    Ya escribí sobre esta guerra antes

    los mutilados la vanagloria de 
    los vencedores

    los rufianes los saqueos
    el desplazamientos de personas por las carreteras

    Sobre esta guerra ya se ha escrito

    los nombres de los oficiales
    los que filmaron las escenas de 
    degüello 

    los animales al borde de la ruta
    las señales de alarma 

    las marcas de las señales de alarma en el rostro de las personas 

    Conozco el idioma de las guerras 

    cuarteles formaciones capellanes
    y el rostro de los desfigurados alcanzados por la
    metralla

    Y las mentiras en el noticiero
    el informe de daños colaterales 

    los rufianes del otro lado del río 
    y los rufianes de acá 

    marcando en sus pantallas el sitio de los bombardeos

    Ya todo ha sido escrito 
    sobre esta guerra
    y sobre la otra
    y sobre la que vendrá 

    barcos que empalidecen

    barrios enteros ataviados para la desaparición 
    cuerpos que no serán memoria para nadie 
    hornos soldadescas invierno 

    Una colección de escombros y de cruces gamadas 

    donde antes hubo una iglesia un almacén una taberna o la 
    rambla portuaria 

    Una colección de escombros y de pena  
    pastizales en desorden caseríos completos que
    desaparecieron




    (Luis Pereira Severo, Diario del Forastero, inédito).

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  • Luis Pereira Severo: La ternura del despojo

    noviembre 21st, 2022

    Gonzalo Fonseca

    Hay en Pereira una poesía de la experiencia. A veces confesional, otras contemplativa, se detiene, referencial, en las vecindades y en las estancias vacías de tiempos peliagudos. De esa ilegalidad estacional devino construcción de hermandades múltiples: sujeto activo de las convulsiones políticas donde a los desagraviados había que buscarlos con espejos y lo imposible producía la sumisión en la irrealidad. Y ahí, en la resistencia, acciones poéticas colectivas. Como muestra: en solemne acto almorzarse al poeta de la patria en el Parque Hotel, en Sayago para no morder el polvo, con los Fabla, activismo social artístico. Pero antes de ser ese poeta isabelino expulsado hacia la costa supo ser cronista deportivo del semanario La Idea, cronista de cancha de inferiores y baby fútbol para CX 158 Radio Paso de los Toros y conductor de Tropicalísimo en la misma radio. Dentro de su prontuario debería figurar que fue secretario de redacción del semanario pro moscovita Liberación (suplemento del diario bolchevique La Hora); Directivo del CAUI, (Club Atlético Universitario Industrial, de la Escuela Industrial de Paso de los Toros) y de la Iglesia Metodista de la Aguada, Montevideo; que estudió periodismo con Leonel Tuana y Héctor López Reboledo; que realizó cursos de líderes en la Asociación Cristiana de Jóvenes y nadie maliciaría que alguien tan circunspecto hizo expresión corporal en AEBU, teatro con Alberto Restuccia e Iván Solarich de los que resultó su elegancia y graciosa figura. Anduvo por el Mar Negro cuando existía la URSS, se hizo periodista, fue redactor de Estediario, corresponsal en Maldonado de BRECHA y editó poesía en abundancia. También fue el responsable de ciclos literarios como Cultura de Miércoles, en el Montevideo de los 90’ o Jodido Jueves, en el Maldonado de los 2000 y pico. Gestor cultural, director municipal y tocador de tambores en una comparsa. Y es, cómo no, el number one de la editorial civiles iletrados, que lleva, indisputablemente, un (su) sello distintivo.

    Luis Pereira Severo, Fotos de Paola Scagliotti

    Su poética se remonta a 1980, donde arriesga imprimir abreviadamente la palabra compañeros en su libro inaugural “Murallas”: a los cros. de / experiencia III / y IV / cuando toda la maquinaria del miedo estaba en pleno funcionamiento. Sugerir “compañeros” en esa época donde por momentos (muchísimos, casi todos) lo dominante era el páramo, toda inspiración podía ser liquidada dichosamente y enterrada sin ser admitida. Entre hondonadas surge un lenguaje que comienza a ser elaborado con pobreza espartana consciente, la palabra ocupa dimensiones precisas: cajas de resonancia efectivas como signo ante la angustia de esas murallas reales. Ante la pomposidad militar, un retorno a la humildad en la escasez de recursos como instrumento intencional.

    Antes los poetas eran buenos / escribían al alba / sobre Ia vida / orinaban / escrupulosamente ocultos / comulgaban / beatíficamente los domingos. // Ahora invocan con urgencia un lápiz / esgrimen Ia derrota por los poros / son sucios y arrugados / sus poemas.

    Pero entre esos tabiques de encierro y resignación ya se entrevé en la pastoral de Pereira el encanto por lo femenino, que, de ahí en más, será una constante. La mirada de ese montevideano adoptivo, veinteañero, marcada por el humo de perros agonizantes y el carraspeo enfermo de los ómnibus, traduce el nacimiento de los días / desde cero / con una almohada en el grito / y ángeles en fuga / y mujeres rojas de cansancio, pese a todos los pesares.

    Los dominios de las angustias y las reprimendas están presentes, luego caerá Berlín y renacerán los amores torrenciales: / mujeres como inviernos / o mujeres / como primavera. Señales con ilustraciones de bares sureños, ambientes reminiscentes, pequeñas historias sin altavoces y el abrazo de mujer, como alarido. Ante la parca, la solidaridad constante, el derecho al amor compartido con los desheredados de la tierra y en esa coexistencia el amanecer rompiendo olas // aunque la humanidad se venga encima. Lo anteriormente no dicho por imperativo gubernamental se hace explícito en una catarsis de nombres, siglas, partidos en manuales paródicos, en contraseñas de la memoria trasvasando las crueldades, que, como bien señaló Alfredo Fressia en su momento, sirven “más bien para señalar y ordenar un mundo de seres y objetos olvidados por la sociedad de consumo”. Evocaciones de los mares esteños conviven con parroquias y mujeres de múltiples nombres que, tajantemente, se corporizan en fotos en blanco y negro, vitrolas, gramófonos, banderas, recortes de diarios, sábanas de pensiones con la sombra de Onetti planeando zaguanes de un sutil azul parcamente sugerido y los trenes que partían para montevideo. Fascinado ante pantallas proyectoras de imágenes llenas de color al ritmo de distintas melodías va abandonando un gris de época para hacerse más fuerte la relación imagen – música – grafía, la luz y su proyección en los sonidos y su combinación armónica, aerosoles naranjas // tu voz en / el contestador automático. // aún no tengo video / no he leído a Balzac: Poemas de acción de un omnívoro sin límites en su perseverante vampirizar aljófares del cine, la pintura, la performance, el cómic, la moda, la radiodifusión, uniendo las experimentaciones con lo digital y lo mundano, ahora tocan otra música / matan palestinos ahora // ¿es que no tienes al menos un boleto de avión? / ¿no podrías enviarle un fax? (también matan judíos bebé) / ¿no habrá al menos un clip / que trate de la inmortalidad? poemas que extrañan, admiran y persiguen la lengua original y la rompiente mientras las fm me aturden // las fm trituran mi cabeza / la diosa de pepsi me excita // las fm están programadas.

    Como en un caos ilusorio Pereira ronda sin hacerse el distraído por la realidad que le ha tocado vivir, asume culpas del pasado, carga con nobleza sus sueños cuarteados sin abdicar de creencias muy lejos del panfleto pero sí con profusión reivindicatoria de los habitantes del olvido, pasajeros de la nada, para citar a uno de los Fabla. O Como dice otro compinche (ERB) “El mundo que describe es siempre austero, la solidaridad con los “pobres del mundo”, una constante. Una pobreza conmovedora y una ausencia de cualquier riqueza, ostentación y a veces pareciera que hasta desprovista de cualquier necesidad material”.

    Óyeme / no tengo dinero siquiera una tarjeta de crédito / (pero es imprescindible que pase la noche contigo / déjame mostrarte mi / silueta / de antiguo estalinista). // Jamás vayas a la cama con un poeta // no te convengo nena / oye / ¿no has aprendido a adeudar / cinco meses de alquiler?

    La ironía, al aticismo pacen junto al descriptivismo: Ella cuelga en casa la foto del / nueve de defensor sporting / ¡santo dios, / huyamos a alguna parte! // ella se acuesta con el hombre que fue su amante veinte años atrás / ¿alguna chance para mí? /// hospitales siquiátricos públicos / yerba mate, mate cocido, corvinas / yerba mate, mate cocido, cuareim / yerba mate, mate cocido, la onda / yerba mate, mate cocido, parrillas / yerba mate, mate cocido, y puentes.

    intento seducir poetisas / es más sano que ser gendarme o profesor / seducirlas y que / me escriban poemas y así / pasar a la inmortalidad. /// la granizada sobre las chapas / el chaperío el kennedy el barrio la / humedá / el caserío cartón piedra la / chapa de perdedor / los que nunca, fueron, propietarios /ni de la palabra / propietarios.

    Contra el origen agonal y aristocrático de la areté, la meritocracia antigua, podemos anteponer la perduración de la obra del poeta como resultante de la ética y estética que trasciende la mera interiorización del mérito y del merecimiento.

    Tal como dice Fernando Cabrera acerca de la obra poética de Pereira, “en ella se aprecia una permanente llaneza y enigma al mismo tiempo, tanto en los temas como en lo formal o estilístico. Que esas dos cosas vayan juntas creo que es el mayor logro de cualquier manifestación artística”. Como un contemporáneo Hölderlin, Pereira alcanza su madurez creativa desprendido de toda constricción formal.

    ///

    Publicado inicialmente en Extramuros, http://extramurosrevista.com/luis-pereira-severo-la-ternura-del-despojo/, 8/05/22

    Fotos de Paola Scagliotti

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  • ¿Por qué son sucios estos versos?

    septiembre 13th, 2022

    𝗩𝗘𝗥𝗦𝗢 𝗥𝗘𝗩𝗘𝗥𝗦𝗢 (𝟮𝟮)⁣

    Teresa Korondi

    https://www.facebook.com/tere.korondi

    ⁣12.09.2022

    ¿Por qué son sucios estos versos? ¿Lo impuro y coloquial del lenguaje, la antilírica? ¿Lo en extremo cotidiano, verbalizar lo anormalmente naturalizado? ⁣

    𝘖𝘵𝘳𝘰𝘴 𝑝𝘰𝘦𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘶𝘤𝘪𝘰𝘴 (𝘮𝘢𝘯𝘶𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘴𝘵𝘦𝘭𝘭𝘢𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢́𝘯𝘥𝘢𝘳) es el último libro de Luis Pereira Severo editado por Yauguru en 2022, y puede leerse como un homenaje explícito al 𝘗𝘰𝘦𝘮𝘢 𝘴𝘶𝘫𝘰 de Ferreira Gullar, poniendo en tensión las fronteras de lo que podría considerarse estrictamente lenguaje poético.⁣

    ⁣Una propuesta de lectura lumpen (“lo manya”) que a veces me recuerda al Desiderio de 𝘓𝘢 𝘻𝘢𝘯𝘫𝘪𝘵𝘢 – entre otras expresiones de la generación argentina del 90 – y pienso en una entrevista que le habían hecho hace un tiempo donde decía que el ámbito de la poesía era “el recital” y más me cierra esta asociación, porque la poesía de Pereira Severo también es para decirse en voz alta – y Luis la dice muy bien – para dejarse llevar por su sonoridad. Un ritmo, a veces desordenado pero no menos musical, que también está sucio porque es barroso cuando, por ejemplo, “buclean boquerones zanjas yuyerío” o porque evoca la antipoesía parriana tan propiamente performativa.⁣

    Entrar en su mundo nos permite encontrar un amplio recorrido de las lecturas del autor y un diálogo con muchas voces (Szymborska, Ajmátova, Macu, Elder, Circe Maia, López Belloso, Bacci, Ciancio, Bourdieu, Simic por solo citar algunos nombres).⁣

    ⁣El poemario se divide en tres partes de contenidos variados: 𝘊𝘶𝘢𝘥𝘦𝘳𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦𝘳𝘰 𝘐, 𝘎𝘢𝘳𝘶𝘢𝘥𝘢 y 𝘊𝘶𝘢𝘥𝘦𝘳𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦𝘳𝘰 𝘐𝘐. Conjuntos de textos, algunos en prosa, algunos más narrativos que otros; donde principalmente y más allá de las temáticas, nos hallamos ante una reflexión sobre el lenguaje y la poesía, como si la ironía de los poemas titulados 𝘓𝘢 𝘪𝘯𝘶𝘵𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝑝𝘰𝘦𝘴í𝘢 𝘦𝘴 𝘰𝘣𝘷𝘪𝘢 o 𝘕𝘢𝘥𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘣𝘢𝘴 𝘦𝘴 𝘴𝘪𝘨𝘯𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘵𝘪𝘷𝘰, fuesen afirmaciones antitéticas que sugieren precisamente lo contrario. Porque pese a que lo cotidiano, lo lunfardo, lo popular, lo “normal” te tironee entre los versos, la poesía está siempre presente, significativa y útil como un sacudón que puede cambiar un punto de vista o al menos intentarlo. Además se trata de una escritura preocupada por lo social y colectivo, por nuestra memoria, como un gesto de disidencia y resistencia creativa, una forma de sublevación* a partir del arte. ⁣

    Por esto y por algunos textos con claro sesgo, nos enfrentamos a una sincera poética política, sin artilugios ni panfletos. Y porque promete una indagación profunda sobre la maquinación colectiva, maquinación en sentido deleuziano, como descomposición del consumo, la alienación, el sometimiento, la mentira.⁣

    ⁣Grave, rabiosa, provocadora, algunas veces dolorosa por la muerte/la ausencia, es una poesía que pervive y percude, “cruje estalla bordea/ bardo/ la palabra cruje”, hace ruido, percute. Un libro sucio, pero no opaco, del cual comparto algunos textos.⁣

    __________⁣

    ⁣(*) “Cuando la gente comienza una insurrección quiere decir que está cambiando la relación entre las palabras y los significados, que está dando nuevos significados a los signos circundantes y, lo que es más importante, que esta cambiando sus expectativas y reestructurando el campo mismo del deseo.” Franco “Bifo” Berardi. 𝘓𝘢 𝘴𝘶𝘣𝘭𝘦𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯. Buenos Aires: Hekht Libros, 2014, p122.⁣

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  • Luis Pereira Severo: una lengua que nos dice

    agosto 29th, 2022

    En Otros poemas sucios (manual de castellano estándar), Luis Pereira Severo, desde el título y el subtítulo correspondiente, nos b­rinda las coordenadas para ingresar en el territorio, el universo de su poética. La suciedad a la que se refiere no es otra que el efecto que le imprimen los hablantes a nuestro instrumento de comunicación: el lenguaje cotidiano. Juan de Valdés, en su Diálogo de la lengua (ca.1535) refiere: “…he aprendido la lengua latina por arte y libros y la castellana por uso, de manera que de la latina podría dar cuenta por el arte y los libros en que aprendí, y de la castellana no, sino por el uso común de hablar…”.

    Lo ‘estándar’, alternativa elegida como modelo o criterio de referencia lingüística, signa de alguna manera el proceso, el desarrollo de nuestro idioma en esta zona periférica del planeta, desde aquellos días lejanos en que arribaron a América las carabelas tripuladas por españoles de toda laya y condición, comandadas por un italiano.

    El Río de la Plata, la Mar Dulce de Solís, cuenta con dos capitales, Montevideo y Buenos Aires, cuyos puertos fueron la puerta de entrada de cientos de miles de inmigrantes de diverso origen. Extranjeros que debieron someterse a una nueva realidad, y que conjuntamente con los nativos y criollos configuraron la lengua que, con las particularidades propias de ambas ciudades, con sus respectivas marcas en el orillo, nos define. Y que, además, comparten un género literario propio, La Gauchesca, que se origina con los Cielitos combativos y batalladores de Bartolomé Hidalgo (Montevideo, 1788, Morón, Buenos Aires, 1822). Poeta y patriota que con osadía y claridad no solo persigue la independencia política de estas tierras sino también la de la lengua, diferenciarse del tono asertivo que impone el imperio a las provincias desde la metrópoli.

    En su poema, LA MARCA DEL CASTELLANO POLUÍDO que lleva una nota al pie (ejercicio/arte poética), Pereira Severo señala acertadamente la contaminación de nuestra lengua como “la raspa de lo hablado”, lo extraño a ella que incorpora el uso popular, la mezcla que él interpreta como mélange, los cruces verbales: “El lenguaje de la fonda la herrería […] almacenes / despensas /el espesor de lo vulgar / tasajos”.

    Los rasgos, cualidades de su poética, desde Pabellón Patrio (2009), subtitulado en aquella ocasión Serie de relatos íntimos, no se relacionan meramente con una poesía ‘confesional’, ‘autorreferencial’. Todo lo contrario, su propuesta apuesta a una dicción, un modo de enunciar, la inclusión del otro. El desarrollo progresivo de un tono distintivo, la búsqueda de una voz.

    Esta voz se distingue de mucha poesía contemporánea, aquella que en La poesía moderna es prosa (1978) Lawrence Ferlinghetti sostiene: “…cualquiera puede mirar hacia el pasado y maravillarse ante esta época extraña que le permitió a la poesía caminar en los ritmos de la prosa y aún denominarla poesía. La poesía moderna es prosa porque suena tan apagada, sumisa, como cualquier mujer u hombre en las ciudades cuya fuerza vital está sumergida en la vida urbana”.

    Otros poemas sucios (manual de castellano estándar) se divide en tres partes: Cuaderno viajero I, Garuada y Cuaderno viajero II. En un poema de la primera parte, que podemos considerar un sucedáneo de aquel que él define como (ejercicio/ arte poética) escribe:

    SE LE OCURRE algo muy

    gráfico

    «Llueve sobre el camposanto»

    ¿Poesía civil como Raimondi?

    Cuaderno viajero, es el nombre

    de

    Eso que escribe

    El corte del verso determinado

    por la pantalla del Nokia

    finlandés

    ¿Se oye la lluvia desde el tercer

    piso? ¿Cómo desde Emilia

    Grassi, las barreras? ¿Pasa con

    retraso el motocar de las cinco?

    Es gráfica la expresión

    «llueve sobre el camposanto»

    ¿Un tipo de santuario la

    Poética?

    El corte del verso determinado

    por lecturas de Levertov.

    Lo que respira en la superficie

    El goteo primoroso sin

    apresuramiento

    sobre el campo

    santo

    Desde el primer verso no podemos eludir la pregunta ¿quién es la persona del discurso? Indudablemente la tercera del singular, ya sea masculina o femenina, poco importa ante el resultado buscado: la elisión del yo.

    El poeta se enmascara en otro, realiza una transferencia de su experiencia, de su mirada personal. Este alejamiento del yo emisor, produce en la lectura un efecto que, en tanto lectores, nos transforma en sus cómplices, produce un acercamiento con el objeto. Nos allana el camino para que internalicemos el poema con mayor intensidad, hacerlo carne propia. John Keats (carta a Benjamin Bailey, Nov. 22, 1817), reflexiona al respecto: “Si un gorrión viene a mi ventana, participo de su existencia y picoteo la grava…”.

    Asimismo, en este poema pone en escena sus preocupaciones en la construcción del poema, destacando la relevancia del corte del verso. Elemento central en la poética de todo poeta contemporáneo que presta atención al habla de su comunidad, entre ellos, los imagistas, Pound, Louis Zukofsky y William Carlos Williams, y que Denise Levertov (citada en el poema) considera el instrumento esencial, fundamental, en la caja de herramientas del poeta. El que determina que un texto en prosa, verticalizado o dividido simplemente en líneas siguiendo una elemental sucesión de orden sintáctico, práctica generalizada en la actualidad, en la mayoría de los casos no reunirá las características de un poema. Fruto quizás de no comprender que el ‘verso libre’ no lo es tanto (Eliot dixit) y tiene sus propias leyes: la variación rítmica, la irregularidad, la extensión variable, la ruptura en el sangrado de los versos y su disposición espacial en la página.

    Pereira Severo logra, como el corredor de larga distancia, picar en punta, acelerar, regular sus zancadas, afianzar su propio ritmo. Modular su voz con desenvoltura, anotar en el pentagrama notas disonantes, una musicalidad diversa, atrapante, innovadora en el ámbito que él mismo denomina como: “el desorden del lenguaje / incierto”. Aunque debo agregar, inferir, que no solo persigue certezas sino su contrario: quizás como nos advierte Wallace Stevens en El Ángel necesario (1951) su búsqueda se cifra en: “la poesía en sí misma, el poema desnudo, la imaginación manifestándose en su dominio de la palabra”.

    La estructura de Otros poemas sucios (manual de castellano estándar), se sostiene en una amplia temática que le abre las puertas a tópicos e intereses variados y multiplicados, y los objetos que habitan los textos (útiles de cocina, ollas, sartenes, jarras, baúles, viejas indumentarias, azadas, las furgonetas del hospicio y arados, entre otros) enriquecen, le ofrecen nuevos argumentos a nuestra noción de la realidad.

    Asimismo esta temática despliega un movimiento abarcador que integra varios aspectos tanto históricos como actuales. La ironía que da cuenta de una visita al centro comercial, “todo tiene remedio en el centro comercial”, o en “Trabajo precario / Marcador de pobreza / Lo negro lo pichi […] Pobres contra pobres mi amor / Lucen satisfechos en las / selfies”, hechos que iluminan ciertas singularidades de la época, carnada y anestesia frente a lo circundante, la felicidad del instante.

    Otro de los aciertos que recorren estas páginas es la economía de recursos utilizados para brindar instantáneas del terror y la violencia. Y que no obstante tiene un efecto potenciador en la recreación de momentos históricos poblados de degollados y desaparecidos, como lo demuestra en EQUIDISTANCIA: “Guerra del Paraguay / Tatuceras / Leandro Gómez // Todo cabe en la pantalla / Nibia / Miguel Mato / Tassino y / Y varios más // De cuando tocaron a / Degüello / Son las fotos”. El horror, pareciera decirnos, no necesita de detalles.

    En Otros poemas sucios (manual de castellano estándar) Pereira Severo reafirma su tono y voz (estilo) e hilvana con oficio una serie de poemas en los cuales la unidad es su característica principal. Cada uno de ellos, en su individualidad, constituye las distintas partes de un todo, un único poema. Sin embargo, no hay que desconocer otras cualidades del conjunto: los poemas más personales, en primera persona, no interfieren con aquellos en los que el yo se oculta tras bambalinas colocando en escena otras personas del verbo.

    Finalmente hay que destacar la operación de proporciones que realiza, inédita en estos tiempos, la simbiosis de dos maneras de interpretar el paisaje, el tiempo, la vida. Aquellas que definen el ethos de la urbe y el de la campaña. Dos miradas culturales que, a pesar de desarrollarse en una lengua compartida, presentan diversos antagonismos que el poeta, en un delicado y complejo zurcido de las diferencias, disolverá exitosamente en una visión renovada del mundo y las cosas.

    Esteban Moore, Buenos Aires, 2022.

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  • Otros poemas sucios, manual de castellano estándar

    agosto 28th, 2022

    Otros poemas sucios, manual de castellano estándar (Yaugurú 2022), está disponible en las librerías montevideanas Escaramuza, Idea, La Lupa, Lautreamont, Linardi Risso, Montevideo, Puro Verso y Retta Libros. También en Espacio Chamangá de Maldonado.

    A la vez quienes participaron de la compra anticipada y aun no han retirado su ejemplar, recuerden que el mismo los espera en Librería Montevideo, Tristán Narvaja 1536, para quienes están en la capital y área metropolitana, y en Espacio Chamangá de Maldonado para esa ciudad y sus zonas próximas. Los compradores del interior ya han recibido sus ejemplares casi en la totalidad.

    Otros poemas sucios, manual de castellano estándar (Yaugurú 2022), está disponible en las librerías montevideanas Escaramuza, Idea, La Lupa, Lautreamont, Linardi Risso, Montevideo, Puro Verso y Retta Libros. También en Espacio Chamangá de Maldonado.

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  • LA LITERATURA NO ES UNA FOTOGRAFÍA DE LA REALIDAD

    agosto 26th, 2021

    CON GABRIEL DI LEONE

    (Estediario, 19/07/94)

    «Ningún uruguayo juega a nada si le exigen que respete las reglas de juego»

    Nacido en Minas en 1951, Gabriel Di Leone es el autor de 27 de Möebius y la capitana, libro presentado hace algunos días en Maldonado por Eladio Linacero Editor. Desde la pertinencia o no de la literatura en tiempos hegemonizados por los medios audiovisuales, hasta la experiencia de los talleres literarios en Maldonado, son abordados en esta larga entrevista. «Acontece que soy minuano, que soy maldonadense», dice Di Leone, quién defiende el ejercicio de la literatura como una tentativa mas allá del retrato, audaz, dispuesta a burlar las reglas de lo establecido, y a la vez atenta a la vigencia de las tradiciones.

    ¿ Desde cuando poeta ?

    Desde que me reconozco siempre he pensado el mundo en términos reñidos con los parámetros llamados realistas para medir la cotidianeidad.

    En realidad equivoqué la pregunta. Porque además de poeta eres narrador.

    Escritor de cuentos, sí. Mi primeras experiencias fueron en el terreno de la narrativa. En la década del ochenta intervengo en concursos, uno de ellos organizado por la Junta Departamental. Lamentablemente después no se siguió con esa política por parte de las autoridades municipales de Maldonado.

    Y bueno, después la vinculación a los talleres – primero al taller que dirigió Helena Corbellini, luego el Taller de Escritores Asociados de Maldonado que fundamos, después el grupo convocAreta.

    Tu estuviste preso político por la dictadura.

    Estuve preso desde enero de 1976 a julio del 82.

    Que implicó para tu escritura ese período ?

    Es muy poco lo que se puede escribir y conservar durante la prisión, por razones obvias. Es una situación de vida como de rata de laboratorio, bajo una inspección contínua, y es muy difícil conservar, salvo en la memoria ¿ no ? Lo mas importante de ese período fue el acceso a lecturas. Si bien había una censura muy encarnizada, de todas maneras se accedía a muchísimo material. Podías leer los clásicos, leer la narrativa del Siglo XIX, algo de narrativa latinoamericana, teoría literaria. Yo te diría que ese fue tal vez el aspecto mas importante que puede rescatar un escritor, si es que algo puede rescatarse en esas circunstancias.

    Y claro, estamos dando por descontado todo lo que significa el nivel de vivencias. Hablamos de lo que es estrictamente literatura.

    Salimos del 82. Que influencia positiva o negativa, que visión tenés vos acerca del trabajo en un taller literario en general y de tus experiencias en particular. Y luego que influencias personales podés marcar como referencia en tu obra.

    Habría que decir en el principio fue Helena Corbellini. Los participantes de la experiencia de taller con Helena seguimos debiendo una discusión, un análisis incluso nacional para hacer un balance de lo positivo y de lo negativo. Los talleres fueron una iniciativa del Ministerio de Cultura en colaboración con las intendencias y las juntas departamentales.

    Hay que hablar del espíritu de locomotora de Helena en cuanto a animar, a la agitación… Al hacer y promover que se hiciera. Lo que quizás un poco sorprendió y sacudió una cantidad de preconceptos y de estructuras fosilizadas en la sociedad maldonadense… Que no solo son atribuibles a la dictadura…

    Creo que la de los talleres es una experiencia muy válida y muy importante para el que viene haciendo algo en el terreno de la escritura. Sobre todo si el orientador aporta la información debida y el espíritu de amplitud, de curiosidad, de rigor analítico necesario. De no hacer concesiones, de no caer en círculos de amigos o esos círculos de aplausos eternos que caracterizan a veces a tantas novelas donde se describe esas vidas pueblerinas. La orquestita, el grupo de poetas que toda la vida escriben lo mismo. Que el taller se transforme en un mecanismo vivo, provocativo, muchas veces irreverente, muchas veces rupturista. Y muchas veces también rescatador de una tradición.

    Se formó en ese momento acá un grupo muy potente, que encaró la publicación de Asterisco, movimientos que caracterizaron en cierta medida a toda esa etapa de salida. Años 1986 al 89.

    No me has respondido acerca de tus lecturas o referencias. Te amplio la pregunta. Cuales son tus afluentes, referentes ?

    Creo que la experiencia límite que tantos seres humanos han vivido, no solo los uruguayos…, y el tener de pronto la necesidad y al mismo tiempo la oportunidad de verlos a la luz de una batería de recursos intelectuales, de análisis, mucho mas grande de los que en sucesos parecidos se dispuso antes… Cuando uno tiene la oportunidad y la obligación de expresarlo, de testimoniarlo, se plantea muchísimas cosas. Las posibilidades del lenguaje, la licitud o no de lo que uno escribe. La preocupación de no transformar en ficción algo que fue tan impresionantemente real pero al mismo tiempo que se transforma en ficción por el hecho de ser escrito.

    Eso a veces aparece a nivel de lenguaje. Cuando uno renuncia a la explicación o a lo que es la simple descripción de la realidad y opta por una escritura que de pronto hurga mas en el lector, busca que el lector sienta, consienta, busque por sí mismo… Mas que darle una especie de fotografía o de álbum de una situación posiblemente vivida.

    Yo leí mucho. Antes, durante y después de la prisión. Narrativa latinoamericana, novela indigenista. La narrativa nuestra de denuncia social que creo cumplió un papel importante, me marcó mucho en la juventud. Me ayudó mucho en la formación de mi conciencia personal…

    Tu literatura es una especie de cruce entre la tradición literaria, el respeto a una tradición, y la ruptura con ella. Quiero que me hables de tu poesía en particular.

    En primer lugar hay una cosa que es difícil de medir y que es la avidez lectora de un tipo que está preso y que tiene la posibilidad de leer. No lo digo como defensa de ese eclectisismo que tu señalas. No es una justificación, pero forma parte de la curiosidad que uno siente en esas circunstancias. Los clásicos, el realismo francés del siglo XIX, Balzac, Sthendal, los románticos, Víctor Hugo… Toda la literatura francesa que todos sabemos ha sido una especie de condena sobre nuestra literatura… Y después, los poetas españoles, sobre todo los vinculados a la generación del 98, los que vivieron la experiencia de la guerra civil española. León Felipe en primer lugar, Machado, Alberti, Alexaindre, Juan Ramón Gimenez… El Lorca de Poeta en Nueva York mas que nada… Por ese lado pasaban las influencias, las canteras… Luego me fui definiendo por un costado de la literatura uruguaya, si es que podemos hablar de tal, que de pronto no es de difusión masiva, el mas popular. Te hablo de Onetti en primer lugar… Y acercándome a experiencias de poetas jóvenes como Gabriel Peveroni, Elder Silva…

    Yo creo en la vigencia de los talleres. Pero la necesidad de acentuar una búsqueda personal con ese costado de la literatura del que te hablaba fue lo que me acerco a convocareta.

    A veces se cree que hay por parte de uno una voluntad de dificultad, de ser raro… De ser críptico, de no ser entendido. Si yo escribiera para que me entiendan escribiría textos para educación o estaría haciendo periodismo de divulgación. Lo que quiero es que alguien esté cerca de mi manera de ver el mundo. Y tampoco puedo dar esa visión completamente elaborada porque no la tengo. Tengo tendencias, tropismos… Atracciones y rechazos…

    Intento compartir eso. Y acercándome a una estética que no es contemplativa es cierto. No trato de amoldarme a lo establecido. Trato de jugar, y jugar no es, mucho menos para los uruguayos, respetar las reglas de juego. Ningún uruguayo juega a nada si le exigen que respete las reglas de juego…

    Escritor desde el interior. Mas allá de que Maldonado es un sitio especial del interior, en un país organizado en función de Montevideo.

    Yo te robaría una frase de Jorge Amado: ‘Acontece que sou bahiano’. Te diría ‘acontece que soy minuano, que soy maldonadense… Me crié diez años en campaña en un campo que es atravesado por el límite departamental. La casa tiene un pedacito de campo en Maldonado y el resto en Lavalleja. Puntas de Pan de Azúcar. Me crié a 1 Km. de una mina de cobre. Tengo parientes mineros. De las minas ya no queda prácticamente vestigio sino la propia mina. Ya nadie recuerda que es minero.

    La poesía es un hacer estrictamente personal. ¿ Como puede escribir un tipo que se cría hasta los diez años en campaña, que va a la escuela a caballo, que hace un período de su formación en la capital del interior. Que va a la Universidad. Que en un barrio de Minas ve una noche brumosa la llegada del hombre a la luna. Que coexiste con Los Beatles, con la revolución cubana, con la informática, la robotización de la producción, los automoviles japoneses que pasan por la misma vida del mismo tipo que un día se baja de un ómnibus en Montevideo, vive la experiencia del fascismo a la uruguaya, que se baja de un ómnibus en el barrio y ve a un paisano con el caballo atado frente a un bar mirando por televisión la guerra del golfo en colores. ¿ Como puede escribir un tipo así ? No puede escribir como Acevedo Díaz. No puede escribir como Torres García pintaba. No puede escribir como Pablo Neruda. Tiene escribir como él vive. A mi me gusta el fútbol, mucho. Nunca jugaré al fútbol con un adoquín. Eso es lógica elemental tonta. Pero sí jugaría con una pelota de trapo.

    Mi poesía no es irreverente porque tenga un propósito de ser irreverente ni es tradicionalista porque tenga el propósito de ser tradicionalista. No intento conservar nada ni ser la vanguardia de nadie. No intento reivindicar el interior, o reivindicar la escritura frente a los medios. Creo que competir con la palabra y la página en blanco con medios poderosísimos como los medios audiovisuales es posible, es digno, es un buen desafío, pero no se trata de competir. Se trata de convivir y de compartir un espacio de comunicación. Es posible una estética a nivel de la palabra escrita que conviva dignamente con la estética de los medios audiovisuales masivos, con toda su terrible magnificencia. No tengo una voluntad de universalidad. Yo no escribo diciendo que en el interior también se escribe: soy la prueba de que en el interior también se escribe. Se escribe tan bien y tan mal como en la capital. Y en la capital se escribe muy mal. Y en la capital se escribe muy bien.

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  • Poemas para mi novia extranjera disponible en ebook

    marzo 11th, 2021

     

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  • 1980

    diciembre 28th, 2020

    Hace 40 años, en un Uruguay bien distinto a este que tenemos, con otras prisiones y otras vigilancias, bastante más jodidas, pero también a pocas semanas de aquel noviembre del NO, aparecía editado por el sello Libros de Granaldea (que como es obvio éramos nosotros mismos, los amigos, los de la casa de Pancho o el Sorocabana de la Plaza Libertad), este libro, que fue mi primer libro. Las ilustraciones del interior pertenecen a Mylka Leivas (capítulo aparte para todas las tardes y las noches en el Parque Posadas…). El día que fui a buscar los ejemplares, en la CBA de Antonio Dabezies, conocí al Maca. Mi amigo \»la vieja\» parece que utilizó ejemplares del libro para finanzas de la UJC (cosa que me enorgullece), y según él lo único que valía la pena leer allí era el prólogo. En cuanto a los poemas, algunos quizás se salven hoy, cuarenta años después, los menos, claramente. A otros les tengo mucho cariño, por ejemplo a uno que habla de unos tales duendes…


    Dibujo de Mylka Leivas

    No hubo ni prólogo ni presentación ni envíos a la prensa. Tampoco se indicaba el nombre del autor en la portada. Solo estuvo ese diciembre del ochenta en el stand de Cuadernos de Granaldea en la feria de Nancy. El dibujo que acompaña la portada es de Mylka y está a dos páginas en las centrales del libro acompañando un texto… Si llegaron hasta acá y les da curiosidad saber de que hablo pueden pasar: https://autores.uy/obra/15144

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  • En tiempo de mortajas pardas

    diciembre 11th, 2018

    (Prólogo a Murallas, Libros de Granaldea, Montevideo, diciembre de 1980, versión digital del libro disponible en https://autores.uy/obra/15144).

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  • De "La confabulación de las arañas"

    julio 28th, 2018

     

     
    Hay una relación dialéctica entre sociedad y obra literaria, pero dicha reciprocidad no quiere decir que lo social se imponga en el proceso de dicción del texto, predeterminando su particularidad final. Lo social es una matriz categorial y participante del diseño estructural, pero su actualidad expresiva puede adoptar reverberaciones discursivas diversas. No es correcto creer que dicha actualidad se logre mediante “la lógica interna del contenido”, según lo propuesto por Fredric Jameson —en Marxismo y forma—, sino más bien por la documentación social comprendida en la forma, entendiendo por forma la relación que se establece entre las palabras para producir una significación diferenciadora. El irresuelto conflicto entre el sujeto productor y su contexto se dirime en el propio poema que, por ende, tendrá una manifiesta conflictividad; el texto aceptará ser reescrito por nuevas y complementarias lecturas. En su imagen conflictiva se verifica un rechazo a la explicitud y a la consecutividad: el autor fractura el lenguaje del poder. Estamos ante un habla que se despoja de las discursividades culturales mayores, des-estratificándolas léxica, fonética y sintácticamente. El resultado, en Pereira Severo, es el de una escritura de la sobriedad que resiste la decodificación estándar y quiebra la relación del binomio significante-significado. Y ese quiebre se produce desde la ironía de quien ha visto la corrosión de los grandes relatos y desde un ludismo muy cercano a la irreverencia pop, plegándose sobre sí misma. El resultado es un registro diferente del de la codificación de la máquina gregaria social: el de la extranjería, en particular, aquella que es promovida por la proliferación de citas de guiones cinematográficos o canciones traducidas en un castellano neutro. La cita hace consciente el origen plural de todo acto de escritura, explicita la referencia que ya está en cada coma, en cada paso incorporado. Se puede decir que en cada declaración prestada, en cada intervalo entre dos términos, se esconde una pausa que pone en evidencia aquello de que todo acto de creación es una manifestación polifónica, indeterminada de decisiones singulares en el proceso, pero que no se pueden concebir de antemano. Es el llevar a cabo una destrucción sistemática de ese decir avasallante para que, en su lugar, el trayecto de un nuevo poder y un nuevo saber se instale, mediatizándose por una sintaxis en constante resurgimiento. Solo a partir de allí, la lengua consigue revelar su afuera, enfrenta y sortea la fragmentariedad cinemática donde no solo se han visto: “… fresas de la amargura / y a pier paolo passolini en “el evangelio según san mateo” / y policías que corrían tras el matrero todas las cintas / y películas varias que no integran el programa de raimondi los lunes/ franceses, y / filmes sobre el desamparo y el mismo desamparo —no era un personaje—, en el cine / de sarandí grande, y en el roma / y cantantes melódicos y crónicas / y el diario el plata y bp color y la tribuna / y el cine arte del salvo, / y a león lev entrar y ver una de tarkovski y cine de georgia años después / y vi a políticos de izquierda hablar de acumulación de fuerza s/ y a ti cambiarte de camiseta debajo de una llovizna de esas que justifican la literatura”. Toda esta secuencia enumerativa no parece mostrar otra forma de expresión que la que se genera en un pliegue entre el sonido articulado y el silencio. Al igual que el cine mismo, tan omnipresente en la producción de Pereira Severo.
     
    Martín Palacio Gamboa, La confabulación de las arañas, poesía uruguaya actual, detodoslosmares, Córdoba, Argentina, 2018

     

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